Austria: la muerte

Austria: la muerte
de un expulsado da pie
a reformas sobre
derechos humanos
En 1999 se atendieron por fin las peticiones de
creación de un organismo independiente de
control de las actividades policiales y los derechos
humanos en Austria, tras el enorme escándalo
desencadenado por la muerte de una persona
a la que habían expulsado del país
amordazada. Este apartado analiza la tragedia
que sirvió de catalizador para la creación del
Consejo Asesor de Derechos Humanos, y evalúa
las funciones y la trayectoria inicial de
dicho Consejo.
La muerte de Marcus Omofuma
El 1 de mayo de 1999, Marcus Omofuma
murió mientras era expulsado a Nigeria en un
vuelo desde el aeropuerto vienés de Schwechat,
vía Sofía (Bulgaria). En el momento de
su expulsión, el ciudadano nigeriano, de 25
años de edad, estaba amordazado y atado de
pies y manos. Había opuesto resistencia a su
expulsión y, según los informes, a consecuencia
de ello los agentes de policía tomaron la
decisión de inmovilizarlo.
Abordo del avión lo sentaron en una fila de
asientos vacía en la parte posterior. Testigos
presenciales manifestaron que agentes de policía
ya lo habían amordazado con varias tiras
de cinta adhesiva antes de subirlo al avión, y
que posteriormente lo ataron al asiento utilizando
también cinta adhesiva. Un testigo
declaró: «Era como un animal sacrificado,
con las manos y los pies atados». Según los
informes, otro afirmó: «Le envolvieron toda
la parte superior del cuerpo y los brazos con
cinta adhesiva, como a una momia pegada al
asiento». Al parecer, como Marcus Omofuma
siguió protestando, los agentes le pusieron
más cinta adhesiva en la barbilla y utilizaron
un cinturón de plástico para sujetarlo con
mayor firmeza al asiento. Una revista semanal
austriaca publicó las declaraciones de un
miembro de la tripulación del vuelo: «El hombre
negro se retorcía desesperadamente, tratando
por todos los medios de respirar. Sin
embargo, los agentes no hicieron nada […].
Realmente, ese hombre parecía estar luchando
por su vida».
54 Contra la tortura • Manual de acción
Testigos presenciales afirmaron que Marcus
Omofuma se calmó en algún momento
durante el viaje a Sofía, de dos horas y media
de duración. Según los informes, cuando los
agentes lo desataron y le retiraron la cinta adhesiva
de la boca se dieron cuenta de que había
perdido el conocimiento. Cuando llegó el médico,
Marcus Omofuma ya había muerto.
Hubo cierta controversia sobre la causa exacta
de su muerte. Una autopsia realizada en Bulgaria
poco después del suceso indicó que la
muerte se había producido por asfixia. Sin
embargo, una segunda autopsia realizada en
Austria en noviembre de 1999 sugirió que una
lesión cardíaca no detectada anteriormente,
que afectaba al sistema respiratorio, impedía
establecer con la seguridad necesaria una relación
causa-efecto entre el amordazamiento de
Marcus Omofuma y su muerte. Una tercera
autopsia realizada por un especialista alemán,
que se hizo pública a comienzos de mayo de
2001, pareció reforzar las conclusiones de la
primera autopsia: que, en efecto, Marcus Omofuma
había muerto por asfixia.
Se procesó a tres agentes de policía por
malos tratos a un detenido con resultado de
muerte. El 15 de abril de 2002, el Tribunal
Regional de Korneuburg les declaró culpables
del cargo menor de «homicidio sin premeditación
en condiciones especialmente peligrosas
» y les impuso una condena de ocho meses
de cárcel, que fue suspendida. En el momento
de redactar este informe, los agentes de policía
habían presentado un recurso contra la condena.
La muerte de Marcus Omofuma sirvió de
catalizador para dos avances positivos en relación
con la protección de los derechos humanos
en Austria: la prohibición expresa del uso
de mordazas durante la expulsión y la creación
de un organismo consultivo independiente
sobre derechos humanos.