La importancia
de la voluntad política:
el Programa de
12 puntos de Amnistía
Internacional
El Programa de 12 puntos para la prevención
de la tortura, de Amnistía Internacional, fue
elaborado para la segunda Campaña contra la
Tortura y concebido para promover las medidas
que los gobiernos deben tomar para poner
fin a la tortura y los malos tratos. En el apéndice
16 de este manual se reproduce una versión
revisada, titulada Programa de 12 puntos
para la prevención de la tortura a manos
de agentes del Estado y elaborada para la tercera
campaña mundial de Amnistía Internacional.
El Programa de 12 puntos comienza haciendo
un llamamiento a las máximas autoridades
de cada país para que demuestren su total oposición
a la tortura condenándola sin reservas
dondequiera que se produzca. Se ha señalado
este punto en primer lugar para destacar la
importancia de que las autoridades hagan uso
de la voluntad política para poner fin a la tortura.
31 La condena no debe ser meramente
simbólica: las autoridades deben dejar claro a
los funcionarios que están a sus órdenes que no
se tolerará la tortura.32 Todos los funcionarios
públicos deben saber que la tortura y los malos
tratos están prohibidos y que serán sancionados
por tales abusos. Aestos funcionarios debe
comunicárseles la prohibición de la tortura
mediante declaraciones públicas, reglamentos
e instrucciones, y a través de la actitud de las
autoridades al responder del modo adecuado
cuando se presentan acusaciones de tortura.33
Aunque no aparece mencionado de modo
expreso en el Programa de 12 puntos, el concepto
de control de las responsabilidades
jerárquicas está relacionado con la condena
de la tortura. El principio de las responsabilidades
jerárquicas se establece en la Declaración
sobre la Protección de Todas las Personas contra
la Desaparición Forzosa (Declaración contra
la Desaparición Forzosa): «Los Estados
velarán igualmente por que se establezca un
control estricto, que comprenda en particular
una determinación precisa de las responsabilidades
jerárquicas, sobre todos los responsables
de aprehensiones, arrestos, detenciones,
prisiones preventivas, traslados y encarcelamientos,
así como sobre los demás agentes del
gobierno habilitados por la ley a recurrir a la
fuerza y utilizar armas de fuego» (artículo
12.2).34 El control de las responsabilidades
jerárquicas se lleva a cabo mediante una combinación
de medidas, como dictar normas claras,
crear procedimientos de actuación precisos,
ejercer la supervisión recibiendo de forma
periódica información fidedigna sobre las actividades
de los subordinados y garantizar que
existen procedimientos eficaces para investigar
y castigar la violación de las normas.35
Estas medidas deben utilizarse para garantizar
que los funcionarios no son responsables
de torturas o malos tratos.36
Los puntos 2, 3 y 4 del Programa de 12
puntos hacen referencia a los presos. Debe
prohibirse la detención en centros secretos, y
las autoridades deben establecer salvaguardas
contra la tortura y los malos tratos, rompiendo
el aislamiento en que se producen estos
abusos y determinando la responsabilidad institucional
de diversos aspectos relativos al bienestar
de los presos. El programa también hace
referencia a la necesidad de garantizar las condiciones
humanas de la detención.
Los puntos 5, 6, 7 y 10 se ocupan de la reacción
oficial necesaria cuando se conoce un
caso de tortura, y del marco legal para su prevención
y eliminación. Los gobiernos deben
promulgar leyes para prohibir la tortura, realizar
investigaciones inmediatas e imparciales
sobre las denuncias y los informes de tortura,
poner a los responsables en manos de la
justicia y ofrecer una reparación a las víctimas.
Debe ponerse fin a los castigos corporales
impuestos como sanciones administrativas
o como penas judiciales por los tribunales.
El punto 8 afirma que las declaraciones y
demás pruebas obtenidas mediante tortura no
puedan ser utilizadas en procedimientos judiciales,
salvo en contra de una persona acusada
de tortura. El punto 9 hace hincapié en la
necesidad de formación.
Los puntos 11 y 12 se ocupan de las responsabilidades
de los gobiernos en el ámbito
internacional. Todos los gobiernos deben ratificar
sin reservas los tratados de derechos
humanos pertinentes, como la Convención
contra la Tortura. Los gobiernos deben trabajar
a favor de la erradicación de la tortura en
30 Contra la tortura • Manual de acción
otros países. Nadie debe ser devuelto a un país
en el que corra peligro de ser torturado.
Tal y como se expresa en el punto 5, la prohibición
de la tortura y las salvaguardas fundamentales
para su prevención no deben suspenderse
en ninguna circunstancia, ni siquiera
en los estados de guerra u otra emergencia
pública. Entre las salvaguardias imprescindibles
para la prevención de la tortura está la
posibilidad de presentar, en todo momento,
recursos judiciales eficaces que permitan garantizar
la seguridad del preso y que sus familiares
y abogados averigüen de modo inmediato
dónde está recluido y quiénes son las autoridades
responsables de dicha reclusión (véase
el apartado 4.8).
Si bien muchas de las medidas que se exponen
en el Programa de 12 puntos son simples
reformulaciones de exigencias ya existentes
en las normas internacionales de derechos
humanos, algunas van más allá de las normas
que la comunidad de Estados ha aprobado hasta
el momento. A la vez, el Programa sirve
para facilitar la comprensión de las normas
existentes y promover nuevas normas que
Amnistía Internacional ha considerado importantes,
y como criterio para valorar la actuación
de los gobiernos. Sobre todo, su intención es
la de ser un programa coherente de acción
internacional contra la tortura, aplicable en
todos los países.37
Aunque el programa se ocupa especialmente
de la tortura y los malos tratos a detenidos, su
lógica (condena oficial, salvaguardias, represión,
acción internacional) también puede aplicarse
en otros contextos, como la tortura en
los conflictos armados (véase el apartado 6.5).
Del mismo modo, aunque el programa habla
de la tortura a manos de agentes del Estado,
muchos de sus puntos pueden aplicarse también
a la prevención de la tortura a manos de agentes
no estatales y grupos políticos armados y
a la prevención de la violencia en el seno de la
comunidad y la familia. Muchas de las acciones
recomendadas en este manual reflejan las
ideas en las que se basa el Programa de 12
puntos.38










